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4 Julio 2016 | Empordà, Ampurdán | Eventos

Del corcho al tapón

Los alcornocales son uno de los símbolos de la cultura mediterránea, al lado, entre otros, de la viña y los olivos. A pesar que griegos y romanos ya utilizaban el corcho para tapar las ánforas de vino, la industria del corcho arraiga en nuestro territorio, especialmente en  la zona de la Albera y las Gavarres, en la segunda mitad del siglo XVIII, ya que los  elaboradores vitivinícolas, primeramente en Francia e Inglaterra, descubren las ventajas de este material natural para tapar las botellas de cristal. Hay que tener en cuenta que hasta el momento se utilizaban botellas de cerámica y barricas para transportar el vino, pero con la aparición de un cristal más resistente, hizo falta también un material que cerrase herméticamente las botellas, y fue el momento de la reaparición del corcho.

 

 

Según las primeras referencias que tenemos, la actividad del corcho se concentraba en pequeños pueblos de la Albera como Agullana, Darnius o Sant Llorens de la Muga, en talleres artesanales que elaboraban tapones para los viticultores franceses.  A medida que el Empordà  crece y se convierte en una zona vitivinícola de referencia, la demanda de tapones de corcho no para de aumentar y, como consecuencia, la industria del corcho. A finales del siglo XIX se introducen nuevas máquinas que requieren de nuevas instalaciones y de edificios adaptados a las nuevas tecnologías. 

 

Así pues se hace evidente que el mundo del corcho ha estado unido al mundo del vino desde hace muchos años, y que hay una estrecha relación entre vino, corcho y dieta mediterránea que perdurará en el tiempo y que esperamos que continúe en el futuro. El tapón de corcho aporta propiedades positivas al proceso de vinificación. Destacan tres características. En primer lugar, su calidad en referencia a su durabilidad y resistencia a la humedad, ya que es impermeable al líquido y permeable al oxígeno. En segundo lugar es un producto natural que permite el contacto con los alimentos, es decir, es seguro para el consumo; y finalmente, tiene un valor medioambiental muy alto, ya que es un producto reciclable, ecológico y sostenible. Estas tres características lo convierten en un gran aliado del vino. Tanto el tapón de corcho como el vino están vivos y evolucionan conjuntamente. Gracias a la industria del corcho los alcornocales se mantienen, se conservan y se cuidan, así como su biodiversidad, para que continúen formando parte del paisaje mediterráneo. No podemos olvidar los alcornoques sirven de cortafuegos, ya que su corteza actúa como aislante térmico, protege el árbol e impide que el fuego avance.

 

 

Uno de los momentos más importantes para los alcornoques es el del descorche, la extracción del corcho, que se realiza de una manera totalmente manual, igual que hace dos siglos.  El corcho se arranca sin causarle daño alguno al árbol, es un proceso muy respetuoso, y se regenera enseguida, igual que la cola de las lagartijas. Las personas que se dedican a arrancar el corcho son los descorchadores y es importante que sean experimentados, ya que es fácil dañar la corteza del alcornoque. El de descorchador es uno de esos oficios que, desgraciadamente, se han ido perdiendo. 

 

Para obtener buen corcho hacen falta tres generaciones altruistas: el abuelo planta el alcornoque; al cabo de treinta o cuarenta años o más, el hijo saca el corcho bornizo; al cabo de treinta años más, el nieto saca el primer corcho, y a partir de entonces lo hará cada 12-15 años” . Salvador Garcia-Arbós.

 

Desde Espelt Viticultors somos conscientes de la simbiosis entre vino y corcho, y por esta razón os proponemos adentraros en uno de los bosques de alcornoques que se explotan en el Empordà, y lo haremos de la mano de Josep Rigau, empresario forestal y del corcho. Conoceremos el papel que ha tenido el corcho en la historia del vino y su importancia tanto a nivel económico y social como ecológico.  Pero también os explicaremos dónde viven los alcornoques y qué vida tienen,  así como qué cuidados necesitan, entre otros secretos. La visita se complementa con una tapa y la degustación de uno de nuestros vinos. 

 

 

Actividad “Del corcho al tapón”

 

Información práctica:

15 de Julio – actividad del descorche  (10 h)

5 de Agosto (10 h)

2 de Septiembre (16 h)

7 de Octubre (16 h)

 

Para más información y reservas:

http://www.espeltviticultors.com/es/actividades/del-corcho-al-tapon

 

[reportaje publicado en la revista digital cupatges.cat]

 

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