Natura

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¡Empezamos la vendimia! El calor, la sequía, los jabalíes y todas las variables que conocéis hacen que este año sea especial. La vendimia se adelanta unos días y ya hemos empezado a recoger las variedades del llano y también la garnacha gris de Mas Marès.

Llega agosto, los días son más cortos y parece que el calor nos da una tregua, al menos por las noches. Sin embargo, las altas temperaturas del mes de julio y la sequía que sufrimos –no llueve con fuerza desde hace muchos meses– han hecho que excepcionalmente este año hayamos tenido que adelantar la vendimia una semana.

Decimos excepcionalmente, pero sabemos que esta realidad puede ser la tónica general en los años venideros. El cambio climático es imparable y sentimos que debemos adaptarnos lo mejor que podamos. Avanzar en una gestión integrada del territorio, que tenga en cuenta la climatología, la conservación de los suelos y el frágil equilibrio de los ecosistemas favorecerá que podamos sacar frutos también en el futuro. Por eso, desde que iniciamos el proyecto de Mas Marès, decidimos que haríamos todo lo posible para preservar el legado que como humanos hemos recibido de la naturaleza. Suelos cerca del mar, con arbustos bajos, alcornocales y ahora también viñedos que favorecen el control y la protección de especies únicas del Cap de Creus.

En estas tierras es donde Anna Espelt desarrolla su proyecto más personal. Hace unos años plantamos garnacha gris, con injertos de las viñas viejas de Rabós. Esta semana es la uva que empezamos a cosechar, una variedad local de garnacha que es rosada. Plantar variedades locales es, desde hace un tiempo, la decisión más adecuada a nuestro terroir: están más adaptadas al territorio y por tanto necesitarán menos agua y aguantarán el viento.

Variedades empordanesas, terroirs únicos y una vendimia que apenas empieza. ¡Feliz vendimia a todo el mundo!

Ligeramente antes que otros años, los viñedos comienzan a enverar. El cambio de color de las uvas se da cuando comienza la última fase de maduración del fruto. Cuando la vid envera toca esperar y contemplar todos los colores.

Garnacha enverada

El año pasado os explicábamos las pequeñas diferencias en el tiempo de envero de los diferentes terruños que cuidamos. Estamos seguras de que este año la progresión de envero desde los terruños en el llano hasta los de más altitud será similar a grandes rasgos.

Sin embargo, las altas temperaturas de estos días y la falta de lluvia, nos hacen sospechar que todo el proceso de maduración se está avanzando ligeramente. Conscientes de que detener el cambio climático no está en nuestras manos, intentamos estudiar cuáles son los cambios bruscos que la emergencia climática está provocando. Las conclusiones a las que llegamos es que las variedades locales son más resilientes a las altas temperaturas, a la sequía, al viento. Por tanto, también son las que con menos esfuerzo podrán vivir felices en nuestros terruños.

El envero llega, poco a poco, pero de forma uniforme. El trabajo viticultor está hecho, de momento. Ahora que la vid envera sólo queda esperar a que todo siga su curso y en pocas semanas poder cosechar estos frutos sabrosos.

Se acerca el final del ciclo de la viña, ya tenemos bayas bien pobladas y esperando que todo siga su curso. Hagamos un balance antes de vendimia de este año intenso.

Encaramos esta vendimia con ganas de hacer repaso de los últimos meses. Hemos trabajado duro y hemos recibido el apoyo de visitas tan espectaculares como la de Jancis Robinson en septiembre. Son ocho generaciones de viticultores que nos avalan, pero siempre hay sitio para innovar. Ahora sentimos que encaramos una etapa de madurez y consolidación de un proyecto basado en el respeto a la tierra y la gestión sostenible de los recursos.

Nuestra gestión integral de los viñedos intenta cuidar la biodiversidad de la zona. Favorecer la preservación y la mejora de la biodiversidad es ahora mismo la piedra angular de nuestro proyecto. Después del incendio en Mas Marès, en el mes de febrero, hemos tenido una prueba (que nunca habíamos deseado) del buen trabajo realizado en el Cap de Creus. Este proyecto de mosaico mediterráneo, un sistema de gestión agrícola que combina diferentes tipos de zonas agrícolas (pastos, viñedos y zonas de alta protección) se ha demostrado la mejor prevención contra los incendios.

Reconocimientos y trabajo pendiente

Al fin y al cabo, intentamos que nuestros vinos sean una expresión de pequeños trozos de paisaje ampurdanés. Éste es el territorio que cuidamos de forma consciente. No podríamos hacerlo de otra forma. La recompensa de este trabajo realizado durante años se ha visto reconocida en estos últimos meses por los premios recibidos. En primer lugar, Pla de Tudela – Anna Espelt (Mejor Picapoll Blanc según La Guia de Vins de Catalunya 2022). Luego fue el turno de Les Elies (Medalla de Oro Grenaches du Monde 2022). Recientemente, las medallas de plata de los premios internacionales Decanter 2022 para Coma Bruna (100% cariñena) y Lledoner Roig (100% garnacha gris).

Finalmente, la visita de Dylan Grigg, experto en viticultura, esta primavera, nos ha ayudado a realizar una reflexión panorámica de todo lo que hemos avanzado. Hemos hecho mucho trabajo en variedades locales, en resiliencia, en injertos a partir de barbados, en viñedos en vaso. También nos ha servido para hacer una parada y constatar todo lo que nos queda por hacer. ¡Poco a poco vamos haciendo camino!

La gestión integral del territorio requiere mucha observación, entender la tierra en sus circunstancias. En estos últimos años hemos visto que la viticultura que merece la tierra es sostenible, integrada y regenerativa. Una forma de hacer que nos confirma que sólo si trabajamos la tierra con amor y respeto podremos seguir sacando frutos.

viticultura tierra merece

El último incendio del mes de febrero, que quemó unas cuantas hectáreas de pastos y matorrales en el Cap de Creus, confirmó algo que hacía tiempo que intuíamos, pero que todavía no habíamos podido comprobar. Una gestión integral del territorio es la única forma que tenemos para que la acción humana vaya a favor de la biodiversidad.

En Catalunya la masa forestal no deja de crecer, por el abandono de pastos y tierras de cultivo. Tenemos grandes bosques y al mismo tiempo esto no siempre es sinónimo de una gran diversidad y sí, de mayor riesgo de incendios. Es una de las primeras cosas que aprendimos cuando empezamos a plantar viña en el Cap de Creus y planificábamos su distribución con los técnicos del Parque Natural del Cap de Creus. Era necesaria una gestión que favoreciera la biodiversidad de la zona, en especial la protección de zonas que eran y son hábitat de especies protegidas.

MIDMACC: investigación en viticultura, erosión y cambio climático

Por nuestra parte, la biodiversidad podía jugarnos a favor, lo intuíamos, Ahora lo sabemos. La convivencia de diferentes especies, algunas introducidas por la mano humana, como las vacas o el cernícalo pequeño, otras que están desde hace más tiempo de forma natural, ayuda a que el círculo virtuoso siga funcionando. Todo contribuye a la riqueza de los suelos y su preservación. De hecho, hemos continuado trabajando con estudios científicos y de investigación como el estudio MIDMACC del grupo de investigación CREAF de la UAB en el que se han analizado los diferentes factores que inciden en la vulnerabilidad de los suelos de media montaña, con especial atención al cambio climático y sus efectos. Esta semana hemos participado en unas jornadas organizadas por este grupo de investigación para explicar nuestra experiencia después del fuego de febrero y los resultados provisionales también van en esta dirección.

En definitiva, la viticultura que la tierra se merece debe tener en cuenta que forma parte de un sistema mucho más amplio que debe respetar. También las paredes de piedra seca construidas hace más de un siglo y reconstruidas ahora son parte del ciclo. También los viñedos, una parte más de todo este espacio gestionado de forma integrada, holística. Ningún elemento está de más, todos juegan a favor del territorio.

Ya tenemos aquí el Vívid con dos actividades Naturaleza en los viñedos Espelt y Vinos y Paisajes en el Cap de Creus. Estas son las actividades que hemos preparado para el festival del enoturismo en el Empordà durante el mes de abril. El vino se hace en la tierra. Ven a probar vinos Espelt mientras descubrimos la naturaleza que nos rodea.

Espelt Viticultors presenta dos actividades para el Vívid, el festival del enoturismo en el Empordà que tiene lugar durante el mes de abril.

La primera actividad es un paseo por los viñedos de Mas Marés para conocer la gestión del territorio a través de sistemas agrarios de alto valor natural, un mosaico que protege y asegura la biodiversidad de la zona. Conoceremos la zona de Mas Marés y Pla de Gates, recientemente afectada por un incendio forestal que se detuvo gracias a la gestión integrada que hacemos de estas tierras. Además descubriremos la fauna y flora que conviven de forma armónica y que nos hacen conscientes de que es necesario cuidar el territorio, el legado más preciado que tenemos.

La segunda actividad la hacemos con la colaboración de la IAEDEN (Institució Alt-Empordanesa per a la Defensa i Estudi de la Natura) y en ella os invitamos a hacer un itinerario a pie por los viñedos de Vilajuïga para descubrir todos los tesoros naturales que se esconden. Con el ornitólogo David Ibáñez, y en plena época de migración de las aves, tendremos la posibilidad de observar pájaros que retornan de las tierras cálidas después del invierno. También identificaremos plantas aromáticas que conviven entre las cepas, ¡y si tenemos suerte nutrias!

Durante los dos paseos con Anna Espelt, directora de Espelt Viticultors, probaremos vinos que provienen de los viñedos que iremos recorriendo, y que con tanto cuidado Anna y su equipo trabajan para que tengan toda esta riqueza natural. Al final del itinerario de Natura en los viñedos también podremos maridarlos con una mesa de quesos de proximidad de la tienda Abricoc.

Datos prácticos actividades:

Vinos y paisajes del Cap de Creus

Naturaleza en los viñedos Espelt